Historia de Kuekuatsheu.
Se cuenta, en antiguas leyendas de los pueblos del norte de América,
que la Luna no siempre habitó sola en los cielos.
En tiempos remotos vivía en el Mundo de los Espíritus,
donde compartía su luz con su amado Kuekuatsheu,
un espíritu joven y valiente.
Juntos recorrían los senderos celestes y,
cada noche, contemplaban las estrellas que nacían en la oscuridad.
Eran inseparables y su amor iluminaba
incluso los rincones más fríos de la noche.
Pero entre los espíritus existía uno conocido como Trickster,
maestro del engaño y la envidia.
Al ver la felicidad de la Luna y Kuekuatsheu, su corazón se oscureció,
pues deseaba la luz de la Luna únicamente para él.
Decidido a separarlos, ideó un plan cruel.
Un día Trickster se acercó a Kuekuatsheu y,
fingiendo preocupación, le dijo que la Luna anhelaba un regalo terrenal:
rosas rojas que solamente crecían en el mundo de los humanos.
Kuekuatsheu convencido y deseoso de alegrar a su amada,
aceptó la misión de las rosas.
Descendió entonces a la Tierra,
un lugar donde los espíritus rara vez cruzan.
Recorrió valles y montañas hasta encontrar las rosas silvestres más hermosas,
pero al intentar volver al Mundo de los Espíritus
descubrió la trampa: la entrada se había cerrado para siempre.
Trickster había roto el puente entre ambos mundos,
condenando a Kuekuatsheu.
Fue entonces cuando Kuekuatsheu,
lleno de dolor por haber perdido a la Luna,
quedó atrapado dentro del espíritu de un lobo.
Por eso, cuentan las antiguas historias,
los lobos aúllan hacia el cielo.
Es Kuekuatsheu llamando a su amada Luna,
intentando que su voz atraviese la distancia entre los mundos.
Y cada noche, cuando la Luna asciende y escucha ese lamento,
lo busca en la Tierra.
Ella lo mira, él le responde,
y ambos saben que su amor persiste…
aunque jamás volverán a tocarse.
Kuekuatsheu en español significa Lobezno.


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